<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?>
<rss version="2.0"  xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">
<channel>
<atom:link href="http://buenpaisano.bligoo.com/rss/node" rel="self" type="application/rss+xml" /><title>¿Idearios?</title>
<link>http://buenpaisano.bligoo.com/</link>
<description></description>
<pubDate>Sun, 24 Feb 2008 21:01:28 -0300</pubDate>
<generator>http://www.bligoo.com/</generator>
<language>es</language>
<item>
<title>"¡Por qué no te callaz!"</title>
<link>http://buenpaisano.bligoo.com/content/view/136021/Por_que_no_te_callaz.html</link>
<pubDate>Tue, 26 Feb 2008 21:40:08 -0300</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://buenpaisano.bligoo.com/content/view/136021/Por_que_no_te_callaz.html</guid>
<dc:creator>Amaro Oróstica Ortega</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><font size="3">Hace algunos meses atr&aacute;s, en la clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana, celebrada en nuestro pa&iacute;s, fuimos testigos de una situaci&oacute;n que ha dado pie para toda clase de bromas, videos en youtube, ringtones, etc., que fue el famoso &quot;&iexcl;por qu&eacute; no te callaz!&quot; (uso la &quot;Z&quot; al final para recalcar el acento espa&ntilde;ol&iacute;simo) que el monarca de Espa&ntilde;a- a&uacute;n denominada &quot;Madre Patria&quot; por todos aquellos acomplejados ed&iacute;picamente con respecto a la Patria-, Juan Carlos I, le dedic&oacute; al presidente de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela Hugo Ch&aacute;vez. Esto se debi&oacute; a que Hugo Ch&aacute;vez, en su intervenci&oacute;n, acus&oacute; al ex primer ministro de Espa&ntilde;a, Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar (perteneciente al Partido Popular, algo as&iacute; como la UDI de Chile, tanto por su postura pol&iacute;tica como por sus nexos con dictaduras)&nbsp;de fascista, a causa de algunos comentarios vertidos por este &uacute;ltimo, enrostr&aacute;ndoselo al &quot;Puma&quot; Zapatero (se llama Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero), el actual primer ministro. M&aacute;s all&aacute; de si era el momento adecuado para que Ch&aacute;vez hiciera sus descargos, creo que la prepotente actitud del Rey- qui&eacute;n, posteriormente, mientras que el presidente de Nicaragua Daniel Ortega&nbsp;expon&iacute;a y su exposici&oacute;n&nbsp;conten&iacute;a expresiones e ideas &quot;pol&iacute;ticamente incorrectas&quot;, se retir&oacute; intespestivamente de la sala, tuviendo que nuestra presidenta Ver&oacute;nica Michelle Bachelet ir a &quot;rogarle&quot; que volviera- denota que, a pesar de los exactos 515 a&ntilde;os que han pasado desde que Col&oacute;n lleg&oacute; a la isla de Guanahan&iacute;, la mentalidad &quot;madrepatresca&quot; nada ha cambiado.</font></p><p><font size="3">Hace algunos d&iacute;as lleg&oacute; a mis manos un hermoso texto llamado <em>El Cautiverio Feliz, </em>escrito en el siglo XVI por Francisco N&uacute;&ntilde;ez de Pineda y Bascu&ntilde;&aacute;n, un criollo colonial que,&nbsp;siendo tomado prisionero por los mapuches en la Guerra de Arauco, describe en el texto c&oacute;mo este <em>b&aacute;rbaro</em>&nbsp;pueblo respetaba lo que ahora llamar&iacute;amos &quot;DDHH&quot; de los prisioneros espa&ntilde;oles, especialmente si eran mujeres y ni&ntilde;os (aunque a veces ejecutaban a los soldados, hay que decirlo), al contrario de los vej&aacute;menes a los que somet&iacute;an a los mapuches prisioneros de guerra los <em>civilizados </em>conquistadores espa&ntilde;oles, sin importar g&eacute;nero ni edad. Por supuesto este libro caus&oacute; pol&eacute;mica en la &eacute;poca, siendo censurado, y este se&ntilde;or, que ten&iacute;a encomiendas, perdi&oacute; gran parte de sus beneficios y sus honores ganados en la guerra. Incluso muri&oacute; en el Virreynato del Per&uacute;.</font></p><p><font size="3">Podemos encontrar un paralelo. Sin duda que a N&uacute;&ntilde;ez le deben haber dicho algo muy parecido al &quot;por qu&eacute; no te callaz&quot; cuando se entrevist&oacute; con las autoridades civiles y militares coloniales (en otras palabras, los agentes del rey en esta sure&ntilde;a Capitan&iacute;a General) para interceder a favor del trato hacia los prisioneros mapuches. Vale decir que nada cambi&oacute;. Ahora, un Monarca entronizado por un dictador que deja chico a nuestro <em>querido</em> &quot;Tata&quot; (QEPDDHH) se di&oacute; el lujo de demostrar su prepotencia e imperialismo mental ante dos gobernantes de pa&iacute;ses latinoamericanos- ex colonias de sus antecesores- que, independiente del acuerdo o desacuerdo que se tenga de sus tendencias pol&iacute;ticas, llegaron al poder de forma democr&aacute;tica. Lo &uacute;nico que deseo es que el paralelismo llegue s&oacute;lo hasta este punto. No vaya a ocurrirles lo mismo a nuestros gobernantes que a N&uacute;&ntilde;ez de Pineda y Bascu&ntilde;&aacute;n. No vaya ser que despu&eacute;s no s&oacute;lo sea el Rey el que nos haga callar, sino tambi&eacute;n las m&uacute;ltiples trasnacionales tanto espa&ntilde;olas como de otros pa&iacute;ses, cuando por favorecer los intereses nacionales les afecten sus intereses particulares.</font></p><p><font size="3">Ojal&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a a todos estos &quot;&iexcl;Por qu&eacute; no te callaz&quot; podr&iacute;amos responderle tal como lo har&iacute;a una banda sanmiguelina: &quot;&iexcl;Por qu&eacute; no se van, no se van del pa&iacute;s!&quot;</font></p><p><font size="3">&iexcl;Y Ol&eacute;!</font></p><p><font size="3"></font></p><p><font size="3"></font></p><p><font size="3">P.S.: <em>El Cautiverio Feliz </em>no es un libro que se ense&ntilde;e en los colegios de nuestro pa&iacute;s. Si alg&uacute;n profesor de historia llegase a leer esto, ser&iacute;a bueno d&aacute;rselos de lectura a sus alumnos. Hago un llamado solemne a no quedarse en Walterio Millar o Francisco Fr&iacute;as Valenzuela. Que la manosead&iacute;sima &quot;Libertad de Ense&ntilde;anza&quot; esta vez sirva para aportar algo.</font></p>]]></description>
</item>
<item>
<title>DE LAS COSAS QUE NOS MUESTRAN EN LA TELE, Episodio 1</title>
<link>http://buenpaisano.bligoo.com/content/view/135621/DE_LAS_COSAS_QUE_NOS_MUESTRAN_EN_LA_TELE_Episodio_1.html</link>
<pubDate>Mon, 25 Feb 2008 22:59:09 -0300</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://buenpaisano.bligoo.com/content/view/135621/DE_LAS_COSAS_QUE_NOS_MUESTRAN_EN_LA_TELE_Episodio_1.html</guid>
<dc:creator>Amaro Oróstica Ortega</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><font size="3">El anterior post pretend&iacute;a ser profundo, tarea dif&iacute;cil que rara vez se consigue y menos deliberadamente. El presente post pretende ser &quot;pol&iacute;ticamente incorrecto&quot;, tarea muy f&aacute;cil de lograr deliberada o casualmente en esta postmoderna &eacute;poca.</font></p><p><font size="3">Lo que pretendo con este post, y con los siguientes que tendr&aacute;n el mismo t&iacute;tulo, es hacer un an&aacute;lisis pretendidamente crudo de muchas de aquellas cosas que nos muestran en la tele. En la presente publicaci&oacute;n, me dedicar&eacute; a analizar una serie de televisi&oacute;n, cl&aacute;sico de los &#39;70, y que a&uacute;n logra cautivar a grandes y chicos, la cual es <em>El Chavo del Ocho. </em>Serie creada en 1971 (gracias Wikipedia), y protagonizada por el genial comediante Chespirito (no confundir con Roberto Bola&ntilde;o, por favor), ha dejado en nuestras retinas entra&ntilde;ables personajes como el Chavo, Quico, la Chilindrina, Don Ram&oacute;n, Do&ntilde;a Florinda, Do&ntilde;a Clotilde, El Profesor Jirafales, la Popis, el Se&ntilde;or Barriga, &Ntilde;o&ntilde;o, y otros personajes menores de aparici&oacute;n espor&aacute;dicas como por ejemplo God&iacute;nez y Jaimito el Cartero, entre otros, y que nos hacen reir y entretenernos.</font></p><p><font size="3">&quot;Qu&eacute; bonita vecindad&quot; dice una canci&oacute;n que la entonan en un cap&iacute;tulo especial de navidad. Sin embargo, &iquest;Qu&eacute; es la vecindad?. La Vecindad es algo conceptualmente similar a nuestros criollos cit&eacute;s o conventillos, con todos los problemas de hacinamiento, higiene, etc., que tienen, y que como bien sabemos, los habitaban (porque ahora quedan muy pocos) personas de escasos recursos (ahora, al menos los del Barrio Brasil, los habitan principalmente peruanos). Entonces, como primera conclusi&oacute;n, estamos ambientando un programa que pretende ser humor&iacute;stico, sano y familiar, en un ambiente de escasez (en muchos cap&iacute;tulos se hace patente esto &uacute;ltimo, y adem&aacute;s, recordemos que el Chavo es un ni&ntilde;o hu&eacute;rfano que con suerte com&iacute;a). Ser&iacute;a interesante saber qu&eacute; dir&iacute;an nuestros &quot;new age&quot; televidentes si hicieramos un programa humor&iacute;stico ambientado en una toma.</font></p><p><font size="3">Ahora, obviamente que de lo principal que nos re&iacute;mos es de los personajes. Por lo tanto, analic&eacute;mos a los principales:</font></p><p><font size="3">- <em>El Chavo</em>: Es un ni&ntilde;o hu&eacute;rfano de unos diez a&ntilde;os. N&oacute;tese que, de partida, NADIE LO TRATA POR SU NOMBRE. Es como si ac&aacute; trat&aacute;semos siempre a un ni&ntilde;o de &quot;Ni&ntilde;o&quot;, o si se quiere m&aacute;s peyorativamente, &quot;Cabro Chico&quot;, y sabemos que seg&uacute;n el art. 3&deg; de la Declaraci&oacute;n de los Derechos del Ni&ntilde;o <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><em>El ni&ntilde;o tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad. </em>El Chavo es uno m&aacute;s, un Chavo como tantos chavos. Eso, sin contar que es un personaje con cierto grado de lentitud mental (consecuencia probable de la desnutrici&oacute;n), y que, valga la redundancia, no tiene una alimentaci&oacute;n adecuada, siendo adem&aacute;s constantemente humillado e incluso golpeado por personajes como Kiko o Don Ram&oacute;n. Cr&eacute;anme, muchos como el Chavo terminan en el Sename.</font></font></p><p><font size="3">- <em>Quico: </em>Su verdadero nombre es Federico, pero su mam&aacute;, Do&ntilde;a Florinda, lo trata as&iacute; de cari&ntilde;o.&nbsp;Quico es lo que llamar&iacute;amos coloquialmente un &quot;Mam&oacute;n&quot;; adem&aacute;s, es arribista y mirador en menos (basta ver la t&iacute;pica escena donde el Chavo est&aacute; jugando con un juguete b&aacute;sico y viene Quico y le muestra un juguete m&aacute;s bonito, sac&aacute;ndoselo en cara y provocando la rabia, envidia y resentimiento del Chavo, lo que termina en una escena donde Quico suele llevar la peor parte). Adem&aacute;s, por el comportamiento que en ocasiones presenta, se nota que tiene una ausencia de figura paterna, por lo que suele refugiarse en su mam&aacute; ante cualquier situaci&oacute;n desfavorable.</font></p><p><font size="3"><em>- La Chilindrina: </em>Curiosamente, creo que considerando el ambiente al que est&aacute; sometida su personaje podr&iacute;a presentar peores problemas (v&eacute;ase especialmente &quot;Don Ram&oacute;n&quot;). Sin duda alguna es una ni&ntilde;a manipuladora, especialmente con el Chavo, aprovech&aacute;ndose de que es un poco m&aacute;s inteligente que &eacute;l. Adem&aacute;s, sabe sacar perfecto provecho de las situaciones desfavorables en las que se puede ver envuelta. Y adem&aacute;s, es despechada (pues en las &uacute;ltimas temporadas se ve c&oacute;mo siente una evidente atracci&oacute;n por el Chavo, y &eacute;ste no la toma en cuenta).</font></p><p><font size="3"><em>- Don Ram&oacute;n: </em>Me parece que &eacute;ste es uno de los m&aacute;s interesantes personajes, y adem&aacute;s uno de los m&aacute;s populares. Sin embargo, lo que nadie parece censurar en &eacute;l es que, de partida, se trata de un maltratador infantil. Conocidos son los coscorrones que le da al Chavo, los pelliscones a Quico y las amenazas de golpe a la Chilindrina. Actitud muy valiente, sin duda, sobre todo cuando tiene al frente, por ejemplo, a Do&ntilde;a Florinda o al Profesor Jirafales. M&aacute;s encima no trabaja (salvo rar&iacute;simas ocasiones como barbero, reparador de muebles o zapatero), y constantemente es requerido por el Se&ntilde;or Barriga para que pague los 14 meses de renta que durante toda la d&eacute;cada del &#39;70 le debi&oacute;. Hay varios Don Ramones en nuestras hospitalarias c&aacute;rceles.</font></p><p><font size="3"><em>- Do&ntilde;a Florinda: </em>La madre de Quico es una&nbsp;madre sobreprotectora y, en cierto modo, malcriadora, pues no es capaz de imponerle l&iacute;mites a su reto&ntilde;o, permiti&eacute;ndole comportarse de manera prepotente sobre todo con personas que ella, dentro de su actitud arribista, son inferiores, &quot;la chusma&quot;, como Don Ram&oacute;n o el Chavo. Adem&aacute;s, tiene a resolver sus problemas por medio de la violencia.</font></p><p><font size="3"><em>- Do&ntilde;a Clotilde: </em>una se&ntilde;ora solterona, un tanto amargada, y perdidamente enamorada de Don Ram&oacute;n (quien, sensatamente, no la toma en cuenta). Conocida como &quot;La Bruja del 71&quot; por los ni&ntilde;os (y por los vecinos tambi&eacute;n), no tiene una buena relaci&oacute;n con los primeros, probablemente por la misma causa.</font></p><p><font size="3"><em>- Profesor Jirafales: </em>Si lo miramos detenidamente, este docente, maestro, formador de las sutiles mentes del Chavo, Quico y la Chilindrina, incurre constantemente en una falta &eacute;tica a su profesi&oacute;n, que es tener un amor&iacute;o con una apoderada de&nbsp;un alumno suyo,&nbsp;con la consecuente falta de transparencia e imparcialidad necesarias a la hora de evaluar a su alumno. Lo bueno es que es un caballero con las damas.</font></p><p><font size="3">En fin, de los otros personajes no tengo tantas cosas que decir, pero no es tan importante porque no son personajes recurrentes. Es, precisamente, de la explotaci&oacute;n actoral de las caracter&iacute;sticas antes referidas (un talento innegable en gran parte del elenco) que nos reimos. Sin embargo, muchos de estos personajes en la vida real copan otros medios, como las p&aacute;ginas policiales de nuestros diarios, obras de caridad, campa&ntilde;as pol&iacute;ticas en las que son considerados s&oacute;lo como votos, etc, y ah&iacute;, al parecer, a casi nadie les resulta gracioso.</font></p>]]></description>
</item>
<item>
<title>Ceguera</title>
<link>http://buenpaisano.bligoo.com/content/view/135143/Ceguera.html</link>
<pubDate>Sun, 24 Feb 2008 20:56:31 -0300</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://buenpaisano.bligoo.com/content/view/135143/Ceguera.html</guid>
<dc:creator>Amaro Oróstica Ortega</dc:creator>
<description><![CDATA[<span lang="ES-MX"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<font size="3">&nbsp; <p>En esta mi primera publicaci&oacute;n, que pretender&aacute; ser lo m&aacute;s concisa posible, deseo hacerles notar una situaci&oacute;n que me parece preocupante con respecto a la valorizaci&oacute;n que en el inconsciente colectivo de nuestro pa&iacute;s, especialmente entre las personas de mi generaci&oacute;n, aquella generaci&oacute;n post-dictadura, hace de ciertas culturas, civilizaciones, o como quiera llamarlo, y c&oacute;mo esta valorizaci&oacute;n resulta, finalmente, contradictoria con lo que en general se busca por medio de esta valorizaci&oacute;n.<br /><br />En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha dado la tendencia a la revalorizaci&oacute;n de culturas que durante a&ntilde;os fueron silenciadas y sus descendientes discriminados, como lo son, por ejemplo, los Incas, a los que utilizar&eacute; de ejemplo, pudiendo encuadrarse mas o menos de la misma manera otras &ldquo;altas&rdquo; culturas, como los Aztecas o los Mayas. Mucho se dice sobre la devastaci&oacute;n que los conquistadores espa&ntilde;oles causaron en estos pueblos, de lo que no queda duda, perdi&eacute;ndose de estos &ldquo;b&aacute;rbaros&rdquo; como los llamaba el conquistador promedio, importantes aportes culturales que, de no haber sido destruidos, sin duda que habr&iacute;an sido un esplendoroso aporte a la misma cultura occidental, especialmente en &aacute;reas como las artes pl&aacute;sticas, la astronom&iacute;a, y por supuesto, la arquitectura, entre otras cosas.<br /><br />Y es en este &uacute;ltimo punto en el que me quiero concentrar. Muchas personas han quedado maravilladas ante construcciones como Machu Pichu o Chich&eacute;n Itz&aacute;, que innegablemente son imponentes y dan cuenta de las maravillas de pasados tiempos. De esta manera, al conectarnos con esas figuras evocamos el esplendor de esas civilizaciones, hasta que el b&aacute;rbaro conquistador vino y se llev&oacute; todo, dejando miserias y desolaci&oacute;n a su paso. Volviendo a los Incas, espec&iacute;ficamente, la mayor&iacute;a de aquellos que visitan Cuzco y Machu Pichu afirman sentir en las cumbres de la &uacute;ltima locaci&oacute;n un contacto con la Madre Naturaleza (o la Pachamama, como quieran llamarla), sentirse libres de esta b&aacute;rbara civilizaci&oacute;n que nos esclaviza con sus diferentes vicios, etc.<br /><br />Sin embargo, &iquest;se han preguntado c&oacute;mo fue posible que estas magnas construcciones fuesen elaboradas, y que hoy tengamos la suerte de poder admirarlas e incluso poder declararlas maravillas de la Humanidad? Quiero evocar aqu&iacute; un episodio hist&oacute;rico que nos ense&ntilde;an en el colegio, que es cuando Atahualpa llena dos piezas con oro para pagar su rescate de las manos de Francisco Pizarro. Inconcientemente nos afloran dos pensamientos: &ldquo;&iexcl;qu&eacute; malo que eran los espa&ntilde;oles!&rdquo; y &ldquo;&iexcl;qu&eacute; riquezas las de ese Imperio!&rdquo;<br /><br />Ahora pregunt&eacute;monos: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se pudo obtener esa riqueza?&rdquo;. La respuesta es la misma que a la pregunta planteada en el p&aacute;rrafo anterior: mediante la dominaci&oacute;n, la represi&oacute;n, la esclavitud. Parece ir&oacute;nico pensar que cruzamos fronteras para encontrar esa paz y esa libertad que la cultura en la que estamos inmersos no nos otorga, y llegamos a lugares que est&aacute;n all&iacute; gracias, precisamente, a la dominaci&oacute;n de unos pocos y el sufrimiento de muchos. &iquest;Cu&aacute;ntos esclavos habr&aacute;n construido Machu Pichu? &iquest;Cu&aacute;ntos azotes habr&aacute;n sido inflingidos mientras se colocaban las piedras de Chich&eacute;n Itz&aacute;? Eso sin mencionar los sacrificios rituales humanos que en estas culturas se llevaban a cabo &ldquo;para agradar a los dioses&rdquo;. Parafraseando a Cristo, son como un ata&uacute;d: pulcros por fuera (nadie niega su gran valor arquitect&oacute;nico), pero podridos en su interior, podridos por el bacilo de la dominaci&oacute;n, la esclavitud, y la infelicidad de muchos seres tan humanos como el que escribe y el que lee esto. No s&eacute; si aquellos sometidos a los grandes Se&ntilde;ores de estos imperios considerar&iacute;an &ldquo;Maravillas del Mundo&rdquo; el fruto de sus llagadas manos y ensangrentadas espaldas.<br /><br />Cit&eacute; a estas culturas y sus respectivas construcciones por ser m&aacute;s cercanas geogr&aacute;fica y culturalmente a nosotros. Pero lo mismo podemos decir de otras magnas construcciones como las Pir&aacute;mides, el Coliseo, la Gran Muralla, y muchos otros. Hay que estar m&aacute;s atentos. No dejen que el esplendor material de pasadas &eacute;pocas onubile sus sentidos de humanidad.<br /><br />Al parecer, mis queridos Los Jaivas, comprendieron mal el mensaje de nuestro Gran Poeta en &ldquo;Sube a Nacer Conmigo Hermano&rdquo;, cant&aacute;ndola en aquellas elevadas cumbres de Machu Pichu.</p></font></span></span>]]></description>
</item>
<item>
<title>La lógica acumulativa del Capital Mercantil Financiero y comó se expresó en el patriciado chileno</title>
<link>http://buenpaisano.bligoo.com/content/view/120709/La_logica_acumulativa_del_Capital_Mercantil_Financiero_y_como_se_expreso_en_el_patriciado_chileno.html</link>
<pubDate>Mon, 21 Jan 2008 18:07:14 -0300</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://buenpaisano.bligoo.com/content/view/120709/La_logica_acumulativa_del_Capital_Mercantil_Financiero_y_como_se_expreso_en_el_patriciado_chileno.html</guid>
<dc:creator>Amaro Oróstica Ortega</dc:creator>
<description><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><font size="3" face="Times New Roman"></font></span></p><p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><font size="3" face="Times New Roman"></font></span></p><p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><font size="3" face="Times New Roman"></font></span></p><p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><font size="3" face="Times New Roman">A partir del siglo XIII D.C. comenz&oacute; la expansi&oacute;n del capital comercial europeo por el resto del mundo, alcanzando su apogeo entre los siglos XVI y XVIII, para iniciar un movimiento de repliegue desde que el capital industrial, a mediados del S XIX, logr&oacute; subordinar las viejas estructuras mercantiles</font></span><a name="_ftnref1" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn1" title="_ftnref1"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span><span class="MsoFootnoteReference"><span>[1]</span></span></span></span></span></a><span lang="ES-MX"><font size="3"><font face="Times New Roman">. Esta expansi&oacute;n comercial lleva consigo una expansi&oacute;n de la influencia territorial del mundo europeo sobre el resto del orbe. Primero, a trav&eacute;s de las expediciones mar&iacute;timas que dieron a conocer a los europeos horizontes nunca antes vistos; acto seguido, vino el asentamiento de &eacute;stos en los nuevos lugares descubiertos.</font></font></span><span lang="ES-MX"></span></p><p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><font size="3"><font face="Times New Roman">Sin embargo, antes de pasar a explicar el proceso de expansi&oacute;n propiamente tal, cabe analizar qui&eacute;nes son los actores en este proceso.</font></font></span></p><p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"></span><span lang="ES-MX"></span></p><p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><font size="3"><font face="Times New Roman"><span><span  lang="ES-MX">El primer gran actor es el Mercader. El Mercader surge junto a la revoluci&oacute;n comercial de los siglos XII y XIII</span>&nbsp;</span> que ir&iacute;a socavando las bases de la econom&iacute;a (y posteriormente la sociedad) feudal. La econom&iacute;a feudal era fundamentalmente una econom&iacute;a de subsistencia. Durante esa &eacute;poca, el comercio internacional era pr&aacute;cticamente nulo, debido a diversas circunstancias hist&oacute;ricas que no cabe aqu&iacute; analizar. Sin embargo, paulatinamente comienzan a aparecer los mercaderes que, dentro de la estratificaci&oacute;n social medieval, pertenecen al pueblo llano, a los hombres libres pero no nobles. El Mercader es esencialmente un n&oacute;mada, ya que deambula de un lugar a otro con el fin de obtener mercanc&iacute;as a un precio barato para posteriormente venderlo (generalmente en otro lugar) a un precio m&aacute;s caro, acumulando las ganancias que esta actividad le dejaba. &Eacute;sta es, precisamente, la esencia de la actividad mercantil financiera. El Mercader acumula las ganancias producto de su actividad comercial, sin embargo, no produce. Ante esta acumulaci&oacute;n de ganancias, el Mercader no las va a invertir en procesos productivos, sino que gastar&aacute; en lujo, o comprar&aacute; t&iacute;tulos de nobleza con el fin, adem&aacute;s, de lograr distinci&oacute;n y poder pol&iacute;tico que le facilite sus negocios privados.</font></font></span></p><p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"></span><span lang="ES-MX"><font size="3"><font face="Times New Roman">El segundo actor es el Productor, quien es el que produce los elementos, las cosas que se transan posteriormente en el mercado. El Productor hace su producto y posteriormente lo vende al Mercader, obteniendo un ingreso por el valor de &eacute;ste.</font></font></span></p><span lang="ES-MX"></span><span lang="ES-MX"><font size="3"><font face="Times New Roman">Y es, precisamente, la relaci&oacute;n entre el Mercader y el Productor la que determina el comportamiento del KMF en su expansi&oacute;n mundial y c&oacute;mo podemos aplicarlo y explicarlo en Am&eacute;rica Latina, y por consiguiente en Chile. </font></font></span><span lang="ES-MX"><font size="3"><font face="Times New Roman"><p><font size="3"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-MX">El asentamiento en estos territorios reci&eacute;n descubiertos no ser&iacute;a en vano. El capital mercantil hist&oacute;ricamente &ldquo;se form&oacute;, expandi&oacute; y lleg&oacute; a ser dominante enlazando y subordinando (por lo com&uacute;n por la fuerza) una amplia variedad de formaciones productivas primitivas, que se convirtieron en fuentes tributarias del sistema mundial as&iacute; creado&rdquo;</span><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX"> </span><a name="_ftnref2" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn2" title="_ftnref2"><span><span><span class="MsoFootnoteReference"><span >[2]</span></span></span></span></a></span><span>. De esta manera, los sistemas de producci&oacute;n de los pueblos colonizados fueron progresivamente siendo dominados por la actividad comercial del europeo, y para ello requiri&oacute; de un respaldo institucional que ayudase y diera legitimidad a este proceso de dominaci&oacute;n de las formas preexistentes de dominaci&oacute;n. La dominaci&oacute;n sobre los pueblos productores es necesaria en este proceso de expansi&oacute;n debido a que la base de la actividad del KMF es lograr la acumulaci&oacute;n de capital. Esto hace la diferencia con el Capital Productivo Industrial: mientras el KPI invierte en los medios de producci&oacute;n para lograr maximizarla y, con ello, maximizar el rendimiento de todo el sistema econ&oacute;mico, arrastrando este crecimiento a todos los sectores sociales actores de la econom&iacute;a, el KMF consiste en la acumulaci&oacute;n de capital de aquellos sectores que tienen el control de los medios de producci&oacute;n, castigando, por otro lado, a las clases productoras, lo que significa que a la larga resulta este &uacute;ltimo sector de la econom&iacute;a claramente lesionado.</span><span lang="ES-MX"> </span></font></font></p></font></font></span><font size="3"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-MX"></span></font></font><span><font size="3"><font face="Times New Roman">Como se dijo anteriormente, en la primera fase de la expansi&oacute;n del KMF se requiri&oacute; la dominaci&oacute;n de los pueblos productores que habitaban en los distintos territorios descubiertos. Adem&aacute;s, la relaci&oacute;n entre el Mercader y el Productor es la que determina la l&oacute;gica del KMF, y esta relaci&oacute;n es la siguiente: Como el Mercader no produce y su actividad consiste en acumular capital en base a la diferencia entre el valor de la mercanc&iacute;a comprada y la vendida, para maximizar sus ganancias debe intentar comprar lo m&aacute;s barato posible y vender lo m&aacute;s caro que se pueda. Bajo esta l&oacute;gica, el Mercader debe castigar al Productor, de tal modo que este se vea obligado a venderle sus productos a muy bajo precio. Y de ser posible, el Mercader debe intentar dominar los medios de producci&oacute;n, para abaratar a&uacute;n m&aacute;s sus costos y poder obtener mejores ingresos. </font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman"><p><span><font size="3"><font face="Times New Roman">De esta manera, el KMF va dominando progresivamente a los pueblos productores, por la l&oacute;gica antes descrita. &ldquo;El impacto sobre ellos del viajero capital comercial gener&oacute; una serie de <i>efectos disolventes o distorsionantes, </i>que, si bien no produc&iacute;an su aniquilaci&oacute;n inmediata (los mercaderes no quer&iacute;an destruirlos, sino expoliarlos), generaba en ellos tensiones de todo tipo, con empobrecimiento general de sus habitantes. Dondequiera que lleg&oacute;, el capital comercial transform&oacute; los modos de producci&oacute;n en beneficio propio, insertando en ellos diversos mecanismos de acumulaci&oacute;n primitiva, como si fueran otras tantas sanguijuelas&rdquo;<span class="MsoFootnoteReference"> <a name="_ftnref3" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn3" title="_ftnref3"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span >[3]</span></span></span></a></span>. Sin embargo, no hay que pensar que en todos los lugares que fueron abarcados por esta expansi&oacute;n del KMF se dieron id&eacute;nticas condiciones en el proceso, sino que, por el contrario, hubo distintas variaciones. As&iacute;, &ldquo;[e]n ciertos lugares signific&oacute; s&oacute;lo peque&ntilde;as transformaciones de la formaci&oacute;n dominada (caso de las Indias Orientales); en otras s&oacute;lo implic&oacute; relaciones espor&aacute;dicas y externas (econom&iacute;as de subsistencia del centro de &Aacute;frica); en Am&eacute;rica del Norte se tradujo en la reproducci&oacute;n en peque&ntilde;o de la misma econom&iacute;a productivo-mercantil europea; <i>en Hispanoam&eacute;rica, luego de los intentos de integrar org&aacute;nicamente la econom&iacute;a ind&iacute;gena como un solo gran tributario de la clase mercantil residente, se opt&oacute; en varios lugares por crear un modo mercantil aut&oacute;ctono de acumulaci&oacute;n por debajo de la l&iacute;nea de tributaci&oacute;n al sistema mercantil mundial, pero sobre la base de m&uacute;ltiples n&uacute;cleos productores ad-hoc, cautivos, tributarios y subordinados (o sea, creando mecanismos propios de acumulaci&oacute;n primitiva. En este &uacute;ltimo caso se perpetr&oacute; la completa aniquilaci&oacute;n de las econom&iacute;as ind&iacute;genas tributarias, para crear sobre sus ruinas una red productiva espec&iacute;ficamente colonial. Fue el caso de Chile&rdquo;</i><span class="MsoFootnoteReference"> <a name="_ftnref4" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn4" title="_ftnref4"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span >[4]</span></span></span></a></span></font></font> </span></p></font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman">Para explicar c&oacute;mo el KMF pudo expandirse y, finalmente, dominar a los pueblos productores, se recurrir&aacute; constantemente a ejemplos relacionados con lo ocurrido en la conquista de Am&eacute;rica, t&eacute;rminos que, a grandes rasgos, y con las obvias variantes, se puede aplicar al proceso de expansi&oacute;n del KMF en otros lugares del orbe. </font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman"><p><span><font size="3"><font face="Times New Roman">A partir del S XIII, el poder real, mermado durante los siglos anteriores por el poder de los se&ntilde;ores feudales que reduc&iacute;an a la figura del Rey a una figura pr&aacute;cticamente nominal, comienza progresivamente a ganar poder frente a la nobleza. Por otra parte, con el renacimiento comercial, surgen los mercaderes, que van obteniendo riquezas y, con el correr de las d&eacute;cadas, desear&aacute;n tener tambi&eacute;n poder pol&iacute;tico que les permita satisfacer sus intereses econ&oacute;micos. &Eacute;ste ser&aacute; el germen de la posterior clase burguesa. El Rey necesita consolidar su poder frente a la nobleza, y ve en estos mercaderes el medio para poder consolidar su poder, gracias a las diversas prestaciones econ&oacute;micas que estos &uacute;ltimos pod&iacute;an hacer a los reyes para que &eacute;stos llevase a cabo sus objetivos, como pr&eacute;stamos o el valor al que el Rey vend&iacute;a los t&iacute;tulos de nobleza. En tanto, los mercaderes tambi&eacute;n ven al Rey como un medio para lograr una optimizaci&oacute;n en su actividad comercial, ya que con un poder estatal centralizado y fuerte y una figura que retuviese este poder podr&iacute;an asegurar las condiciones necesarias para poder llevar a cabo libremente su actividad comercial (por ejemplo, asegurar caminos libres de bandoleros), adem&aacute;s de obtener el poder pol&iacute;tico para poder facilitar dicha actividad, comprando al Rey t&iacute;tulos de nobleza (lo que posteriormente se llamar&iacute;a Nobleza de Toga). De esta manera, se forma la primera alianza relevante en el proceso de expansi&oacute;n del KMF: El Rey y los Mercaderes. </font></font></span></p></font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman">La conquista de Am&eacute;rica constituy&oacute; &ldquo;un proyecto impulsado por la burgues&iacute;a comercial operante en el sur de Espa&ntilde;a, bajo patrocinio pol&iacute;tico de los Reyes Cat&oacute;licos&rdquo;. El mismo autor contin&uacute;a este p&aacute;rrafo diciendo: &ldquo;Esta simbiosis entre los intereses mercantiles y patrocinio pol&iacute;tico-religioso permiti&oacute; militarizar sin tapujos las expediciones que a este efecto se organizaron en los puertos de Espa&ntilde;a. Pues el objetivo de todos era instalar mecanismos de &ldquo;acumulaci&oacute;n primitiva&rdquo; en otros continentes, a cuyo efecto era necesario enganchar una mano de obra cuyo trabajo concreto iba a tener mucho de &ldquo;soldadesco&rdquo;.&rdquo;</font></font><a name="_ftnref5" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn5" title="_ftnref5"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[5]</span></span></span></span></a><font size="3"><font face="Times New Roman"> De esta frase podemos desprender dos cosas: primero, que tambi&eacute;n como parte de esta alianza podemos encontrar a la Iglesia, junto con el amparo legal del Estado. Por otra parte, como se requer&iacute;a dominar a los pueblos productores, esta dominaci&oacute;n habr&iacute;a de ser violenta, y por ende se necesitar&iacute;a crear ej&eacute;rcitos, cuyo contingente se formar&iacute;a en base a las capas sociales bajas de los pueblos dominadores, la denominada <i>masa marginal</i>, que, ajena a los intereses de los mercaderes, de los reyes (en cuanto a dominaci&oacute;n pol&iacute;tica), y de la Iglesia (en cuanto a sus afanes religiosos de evangelizaci&oacute;n, con la consecuente predicaci&oacute;n y educaci&oacute;n que ello significaba), ver&iacute;a en este proceso de conquista una excelente oportunidad para poder mejorar su mala situaci&oacute;n en sus sociedades natales. </font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman"><p><span><font size="3"><font face="Times New Roman">De este modo, la conquista violenta de los pueblos productores qued&oacute; amparada bajo justificaciones legales (por el Estado) y morales (por la Iglesia). Como sostiene Salazar, &ldquo;[e]so significaba ensanchar e intensificar la violencia, cualesquiera fueran los discursos legales y morales que encubr&iacute;an y justificaban la expedici&oacute;n&rdquo;<span class="MsoFootnoteReference"> <a name="_ftnref6" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn6" title="_ftnref6"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[6]</span></span></span></a></span>. Con esto surgen ej&eacute;rcitos profesionales pagados, que ser&iacute;an parte primordial del proceso de conquista y posterior colonizaci&oacute;n de este nuevo mundo. Y tras estos ej&eacute;rcitos marchaba el Mercader, quien financiaba las expediciones de conquista haciendo de prestamista, lo que tambi&eacute;n constitu&iacute;a un negocio para &eacute;l por las expectativas de descubrir y conquistar nuevos lugares&hellip; y nuevos mercados. Sin embargo, este comercio, &ldquo;realizado tambi&eacute;n con armas a la mano, era de alto riesgo, estaba sujeto a grandes provechos o tremendas p&eacute;rdidas. Se invert&iacute;an capitales a la gruesa ventura y se formaban sociedades en comandita&rdquo;<span class="MsoFootnoteReference"> <a name="_ftnref7" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn7" title="_ftnref7"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[7]</span></span></span></a></span>. Como sostiene Villalobos, &ldquo;[L]a espada y la mercanc&iacute;a se complementaban&rdquo;<span class="MsoFootnoteReference"> <a name="_ftnref8" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn8" title="_ftnref8"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[8]</span></span></span></a></span></font></font> </span></p></font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman">Am&eacute;rica causaba grandes expectativas en los conquistadores debido a sus riquezas, las que, sin embargo, no eran eternas. Y como &eacute;stas no alcanzaron para todos, se fue formando progresivamente una concentraci&oacute;n de conquistadores pobres, que, al no poder obtener los tesoros que desde la Madre Patria hab&iacute;an venido a buscar atravesando los oc&eacute;anos, no les qued&oacute; m&aacute;s remedio que trocar las espadas por los arados o los piquetes y dedicarse a producir su propio sustento. &ldquo;Los tiempos y los hombres cambiaron: Diego de Almagro, el fracasado conquistador tuerto que vino a Chile a buscar tesoros y tuvo que regresar, dio paso a un Pedro de Valdivia que, con ambos ojos, mir&oacute; hacia horizontes productivos lejanos, y se qued&oacute;&rdquo;<span class="MsoFootnoteReference"> <a name="_ftnref9" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn9" title="_ftnref9"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[9]</span></span></span></a></span>. De este modo, se echaron las bases del modo colonial de producci&oacute;n, que determinar&iacute;a la econom&iacute;a de Chile durante pr&aacute;cticamente tres siglos. </font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman"><p><span><font size="3"><font face="Times New Roman">En base a esto, se va configurando en el Chile colonial una clase que ir&iacute;a progresivamente dominando los medios de producci&oacute;n, el denominado patriciado mercantil chileno (que seg&uacute;n la &eacute;poca y el autor puede ser denominado aristocracia, burgues&iacute;a, oligarqu&iacute;a, etc), y por otro lado, la clase productora. En la relaci&oacute;n entre ambas clases se van a ir manifestando muestras de la l&oacute;gica del KMF antes descrita. </font></font></span></p></font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman">La primera etapa ser&iacute;a el ciclo aur&iacute;fero de la empresa valdiviana comprendido entre los a&ntilde;os 1541 y 1580, donde se levantaron lavaderos de oro en todos los r&iacute;os y esteros del territorio</font></font><a name="_ftnref10" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn10" title="_ftnref10"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[10]</span></span></span></span></a><font size="3" face="Times New Roman">. Esto llev&oacute;, asimismo, una expansi&oacute;n territorial del &aacute;rea de<span>&nbsp; </span>influencia de la emergente colonia, ya que nuevas ciudades se iban fundando en las cercan&iacute;as de los lavaderos, salvo Santiago, pensada por Valdivia como un reducto militar. De esta forma, el centro econ&oacute;mico de la colonia se instal&oacute; al sur del B&iacute;o B&iacute;o, siendo el polo de crecimiento colonial de aquellos a&ntilde;os. Para la extracci&oacute;n de este oro, se utiliz&oacute; principalmente mano de obra ind&iacute;gena cuasi-esclavizada (trabajando bajo el sistema de Encomiendas), lo que reduc&iacute;a los costos de extracci&oacute;n a un bajo precio. Sin embargo, producto de esta comercializaci&oacute;n del oro &ldquo;se aglutinaban fuerzas poderosas: [&hellip;], el descontento de la masa ind&iacute;gena, [&hellip;] la codicia usurera de los mercaderes [&hellip;], y la codicia fiscal de los reyes que invert&iacute;an en el poder que el oro contribu&iacute;a a mantener&rdquo;</font><a name="_ftnref11" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn11" title="_ftnref11"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[11]</span></span></span></span></a><font size="3"><font face="Times New Roman">. Producto de los dos &uacute;ltimos actores, la riqueza del oro no se acumul&oacute; en Chile, sino en Espa&ntilde;a y Per&uacute;. De esta forma, la exportaci&oacute;n de oro no podr&iacute;a ser la base de un proyecto sustentable de desarrollo colonial. </font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman"><p><span><font size="3"><font face="Times New Roman">Por lo tanto, tras la ca&iacute;da de este ciclo econ&oacute;mico (y tambi&eacute;n de las siete ciudades al sur del B&iacute;o B&iacute;o, destru&iacute;das por los mapuches), la producci&oacute;n colonial chilena se vio forzada a tomar un rumbo agropecuario, con lo que se fue configurando un sistema colonial rural de producci&oacute;n. De esta manera, podemos encontrar las clases antes mencionadas: el Patriciado, &ldquo;llamado corrientemente aristocracia, tuvo como rasgo predominante la gran propiedad agr&iacute;cola, pero a la vez tuvo el sello mercantil, que le incorpor&oacute; nuevos elementos y le aporto la verdadera riqueza&rdquo;</font></font><a name="_ftnref12" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn12" title="_ftnref12"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[12]</span></span></span></span></a><font size="3"><font face="Times New Roman">, y la clase productora, los campesinos. </font></font></span></p></font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman">En un principio, la relaci&oacute;n entre el patriciado y los campesinos era pr&aacute;cticamente horizontal. Los primeros, due&ntilde;os de las tierras, conced&iacute;an a los segundos mediante un contrato (por llamarlo de alg&uacute;n modo) el derecho a usufructuar de los frutos de la tierra, a cambio de la paga de un arriendo previamente acordado por ambos. Y bajo este sistema se produc&iacute;an las materias primas o los cultivos. Sin embargo, la econom&iacute;a rural chilena estaba inserta dentro de una econom&iacute;a colonial en la que se comerciaba con el Virreinato del Per&uacute;, tanto en el ciclo del sebo o en el del trigo, que por diferentes coyunturas hist&oacute;ricas y econ&oacute;micas Chile se transform&oacute; en el principal vendedor de dichos productos al Virreinato. Y como el mercado que era, los principales encargados del tr&aacute;fico econ&oacute;mico eran los mercaderes, que, siguiendo la l&oacute;gica del KMF, castigaban a los productores para obtener mayores ganancias. De esta manera, los mercaderes castigaban la producci&oacute;n agr&iacute;cola de la econom&iacute;a rural chilena, por lo que los terratenientes se ve&iacute;an obligados a abaratar los costos de producci&oacute;n para poder hacer frente al constante castigo econ&oacute;mico que les hac&iacute;an los mercaderes. Y la &uacute;nica forma de hacer esto era, a la vez, castigando a los campesinos que produc&iacute;an en su campo. </font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman"><p><span><font size="3"><font face="Times New Roman">Como ya se dijo, en un principio se estableci&oacute; una relaci&oacute;n &ldquo;paritaria&rdquo; entre el terrateniente y el campesino, que le permit&iacute;a a este &uacute;ltimo asentarse en un lugar estable, formar familia y, lo m&aacute;s importante, subsistir (lo que se consideraba un signo de decencia). El origen del campesinado se encuentra mayormente en la antigua masa marginal, principalmente mestiza, excluida tanto legal como socialmente dentro del derecho indiano y la sociedad colonial que conceb&iacute;a como sujetos de derecho a espa&ntilde;oles e indios, y rara vez a los metizos. Como los terratenientes productores necesitaban mano de obra lo m&aacute;s barata posible, y los indios ya avanzado el S XVII escaseaban, pretendieron recurrir a esta masa mestiza. Para ello utilizaron distintos m&eacute;todos con el fin de aprovechar la abundante mano de<span>&nbsp; </span>obra que esta masa pod&iacute;a conferirles, entre ellos estas relaciones patr&oacute;n-campesino. &ldquo;La aceptaci&oacute;n de estos vagabundos como sujetos con los cuales se acordaba un trato paritario de intercambio (&ldquo;tu puedes arrancharte aqu&iacute; a cambio de que me hagas estos peque&ntilde;os servicios&rdquo;) o un contrato &ldquo;de compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;, que en primera instancia involucraba un gesto amistoso y humanitario de los patrones propietarios, escond&iacute;a, a mediano y largo plazo, una trampa casi mortal&rdquo;</font></font><a name="_ftnref13" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn13" title="_ftnref13"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[13]</span></span></span></span></a><font size="3" face="Times New Roman">. Y esta trampa mortal se manifestar&iacute;a en lo siguiente: los terratenientes, necesitados de producir m&aacute;s a menor costo para hacer frente al continuo castigo de precios que le hac&iacute;an los mercaderes, sub&iacute;an el precio de los arrendamientos a estas familias que se hab&iacute;an asentado en sus tierras; &eacute;stas, que por haber crecido en su n&uacute;mero ya no pod&iacute;an hacerse a la vida de los caminos; &ldquo;el jefe de familia ya no pod&iacute;a retornar a la condici&oacute;n de vagabundo, ni pod&iacute;a arrastrar a sus numerosos hijos a la vida azarosa de &ldquo;andar al cerro&rdquo;, a vagar por la cordillera o merodear por la ciudad. Un hombre solo pod&iacute;a vagabundear, pero no una familia&rdquo;</font><a name="_ftnref14" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn14" title="_ftnref14"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[14]</span></span></span></span></a><font size="3"><font face="Times New Roman">. Esto signific&oacute; que las familias se viesen atadas a la tierra como medio de subsistencia; con el aumento de los arriendos, la acumulaci&oacute;n por parte del campesino se vio truncada, y no s&oacute;lo eso, sino que a la larga comenz&oacute; a deberle pago al patr&oacute;n, y la forma con la que el patr&oacute;n cobr&oacute; este pago que ya no pod&iacute;an hacerles los campesinos era usando a sus hijos como peones, para que le trabajasen gratis como medio de pago de este arriendo, medio de pago del derecho de vivir en sus tierras. De esta manera es como surge el inquilinaje, configur&aacute;ndose la relaci&oacute;n patr&oacute;n-inquilino. <p><span><font size="3"><font face="Times New Roman">Es as&iacute; como estos patrones coloniales se enriquecieron y conformaron el patriciado mercantil chileno, ya que tambi&eacute;n algunos se dedicaron a otros negocios; pero sin duda los m&aacute;s beneficiados con este sistema fueron los mercaderes. Los primeros controlaban los medios de producci&oacute;n; sin embargo, la venta y el transporte de los productos se encontraban en manos de los segundos y del Virreinato del Per&uacute;. Pero, con el ciclo del trigo y con las explotaciones mineras, la riqueza era tal que a pesar del constante castigo de los mercaderes, gracias a esta masa proto-esclavizada el patriciado terrateniente (o minero, posteriormente) logr&oacute; enriquecerse. Sin embargo, como dijo Marx, &ldquo;[El capitalismo] en el curso de su desarrollo debilita a los terratenientes tradicionales [&hellip;]&rdquo;</font></font><a name="_ftnref15" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn15" title="_ftnref15"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[15]</span></span></span></span></a><font size="3"><font face="Times New Roman">. Pero este patriciado mercantil no invirti&oacute; su riqueza en fomentar y mejorar los medios de producci&oacute;n, lo que, poco a poco, fue socavando las bases de este orden socioecon&oacute;mico formado ante la posterior llegada de los mercaderes extranjeros.</font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman"></font></font></span></p></font></font></span></p></font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman">Este primer patriciado era de costumbres sencillas, con lo que se asemeja a los mercaderes de los primeros tiempo. Villalobos describe su estilo de vida como &ldquo;sencillo y carente de lujos, acaso porque las fortunas eran limitadas. La vestimenta era sobria, las joyas relativamente escasas y todo el gasto parsimonioso y controlado&rdquo;. Permiti&eacute;ndome el abuso de citas, agrega: &ldquo;la vida social de la aristocracia ten&iacute;a un tono espont&aacute;neo, propio de un estilo campesino, sencillo y carente de afectaciones. Estrechas relaciones familiares y de amistad, en que no hab&iacute;a un grupo de riqueza desmesurada, formaban un ambiente nada propicio a las formalidades rebuscadas&rdquo;</font></font><a name="_ftnref16" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn16" title="_ftnref16"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[16]</span></span></span></span></a><font size="3" face="Times New Roman">. Pero con el enriquecimiento antes dicho esta sencillez dar&iacute;a paso a una forma de vida llena de ostentaciones y lujos, en palabras de Salazar, &ldquo;[c]omo hijos pr&oacute;digos que, despu&eacute;s de tres siglos, volv&iacute;an, trasplantados, no a Sevilla o a Madrid [&hellip;], sino a Par&iacute;s, Roma o Londres, la tierra mirando a la cual hab&iacute;an triunfado. No al coraz&oacute;n cat&oacute;lico del viejo Imperio, sino al coraz&oacute;n capitalista del nuevo&rdquo;</font><a name="_ftnref17" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn17" title="_ftnref17"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[17]</span></span></span></span></a><font size="3"><font face="Times New Roman">. &iquest;Qu&eacute; fue lo que motivo este cambio, el paso de la sencilla aristocracia terrateniente chilena a la ostentosa y cosmopolita burgues&iacute;a mercantil? &iquest;Es la segunda una evoluci&oacute;n de la primera, o es un reemplazo? </font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman">Es interesante analizar la llegada de comerciantes extranjeros a partir de inicios del S XIX. Junto con la independencia, vino consigo la libertad de comercio (aunque en rigor, las reformas borb&oacute;nicas de fines del S XVIII lo introdujeron), y con ello, la apertura de nuevos mercados, as&iacute; como la inserci&oacute;n de Chile dentro del mercado mundial. Con ello, se produjo la llegada de extranjeros, principalmente ingleses y franceses, que se asentar&iacute;an mayormente en Valpara&iacute;so, puerto principal del pa&iacute;s donde se produc&iacute;a la llegada de mercanc&iacute;as y, por ende, las casas comerciales extranjeras establecieron all&iacute; sus sedes para cuidar de sus intereses en Chile. Asimismo, estos comerciantes europeos trajeron consigo el capital y la tecnolog&iacute;a para transformar el dinero en medios de producci&oacute;n, para que &ldquo;la base productiva, potenciada y con reducci&oacute;n de costos, ampliara la multiplicaci&oacute;n de mercanc&iacute;as multiplicando a la vez el cambio de &eacute;stas por dinero&rdquo;</font></font><a name="_ftnref18" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn18" title="_ftnref18"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[18]</span></span></span></span></a><font size="3" face="Times New Roman">. Fue este el proceso el que no hizo el patriciado chileno; si no mecanizaba sus medios de producci&oacute;n, &ldquo;enfrentar&iacute;a una erupci&oacute;n econ&oacute;mica y social de pron&oacute;stico sombr&iacute;o&rdquo;</font><a name="_ftnref19" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn19" title="_ftnref19"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[19]</span></span></span></span></a><font size="3" face="Times New Roman">. Las formas de explotaci&oacute;n colonial se tornaban &ldquo;un suicidio a mediano plazo, [ya que] no garantizaba por s&iacute; mismo que pudiera consolidarse una efectiva acumulaci&oacute;n capitalista&rdquo;</font><a name="_ftnref20" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn20" title="_ftnref20"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[20]</span></span></span></span></a> </span><span><p><span><font size="3"><font face="Times New Roman">Pero estos mercaderes extranjeros avecindados en el puerto de Valpara&iacute;so, no permanecieron aislados de la elite chilena, sino que fueron acogidos por &eacute;sta tanto por lazos econ&oacute;micos como de parentesco, siendo frecuentes los matrimonios entre estos mercaderes y las hijas de los hacendados o de los comerciantes chilenos. Esto se vio facilitado por el peque&ntilde;o rasgo mercantil de la aristocracia terrateniente, la relativa modestia de ella y la carencia de privilegios significativos, as&iacute; como la estrechez de los c&iacute;rculos sociales, que permit&iacute;an esta apertura a estos elementos extranjeros, o a los exitosos comerciantes chilenos que se hab&iacute;an enriquecido all&aacute; en las minas del norte.</font></font><font size="3"><font face="Times New Roman"></font></font></span></p></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman">La mayor influencia comercial era sin duda proveniente de Inglaterra. Como sostiene Cavieres, las conexiones comerciales con Inglaterra eran claramente significativas ya en la d&eacute;cada de 1830 y que por 1840 el volumen del comercio entre ambos pa&iacute;ses hab&iacute;a triplicado aqu&eacute;l de 1820</font></font><a name="_ftnref22" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn22" title="_ftnref22"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[22]</span></span></span></span></a><font size="3" face="Times New Roman">, estableciendo desde esos tiempos sedes de sus casas comerciales en Valpara&iacute;so, e impulsando la modernizaci&oacute;n en su infraestructura urbana que, &ldquo;en los a&ntilde;os 1830 carec&iacute;a pr&aacute;cticamente de todos los servicios urbanos m&aacute;s indispensables&rdquo;</font><a name="_ftnref23" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn23" title="_ftnref23"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[23]</span></span></span></span></a><font size="3"><font face="Times New Roman">, ya que la burgues&iacute;a chilena no era capaz de sustentar inversiones a la infraestructura. El &aacute;rea de mayor inversi&oacute;n por ese entonces fue la miner&iacute;a, lo que har&iacute;a que comerciantes como Edwards o Urmeneta se hicieran millonarios. </font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman"><p><span><font size="3"><font face="Times New Roman">Esta nueva actividad econ&oacute;mica har&iacute;a que surgiese este nuevo grupo econ&oacute;mico, desplazando a la antigua aristocracia terrateniente chilena. &ldquo;Una persona t&iacute;pica perteneciente a este grupo viv&iacute;a en Valpara&iacute;so o Santiago, ten&iacute;a propiedades urbanas y rurales, invert&iacute;a en el Norte o en el Sur, en yacimientos mineros o en s&iacute;mbolos de estatus econ&oacute;mico como la hacienda tradicional&rdquo;</font></font><a name="_ftnref24" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn24" title="_ftnref24"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[24]</span></span></span></span></a><font size="3"><font face="Times New Roman">. </font></font></span></p></font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman">Asimismo, la llegada de extranjeros a nuestro pa&iacute;s en son de comercio, y el contacto que las elites chilenas tendr&iacute;an con ellos, har&iacute;an que estas adoptasen ciertas costumbres europeas, principalmente afrancesadas, y con ello ir&iacute;an perdiendo progresivamente sus valores derivados de una sociedad eminentemente criolla y pasando a aspirar a una especie de cosmopolitismo. Este cambio de mentalidad se ver&iacute;a reflejado en el vestir, en las viviendas. Como afirma Villalobos, para este nuevo patriciado &ldquo;las viejas casonas, con sus robustos muros, los pesados portones, los zaguanes empedrados y la monta&ntilde;a de tejas encima, ya no parec&iacute;an adecuadas. Eran expresiones archirepetidas y mon&oacute;tonas que recordaban un pasado que se cre&iacute;a superado&rdquo;</font></font><a name="_ftnref25" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn25" title="_ftnref25"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[25]</span></span></span></span></a><font size="3" face="Times New Roman">. De esta forma, se construyeron mansiones imitando los diversos estilos arquitect&oacute;nicos europeos; sus fiestas se hac&iacute;an al modo franc&eacute;s. El antiguo arist&oacute;crata, producto de su contacto con el nuevo burgu&eacute;s, fue aburgues&aacute;ndose, tanto en el &aacute;mbito econ&oacute;mico donde se iba entregando a esta nueva actividad comercial, como en el &aacute;mbito social, donde &ldquo;poco a poco fue abandonando sus costumbres y sentimientos, para vivir en un ambiente refinado y lujoso&rdquo;</font><a name="_ftnref26" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn26" title="_ftnref26"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[26]</span></span></span></span></a><font size="3" face="Times New Roman">. En palabras de Villalobos, el cosmopolitismo urbano super&oacute; a las virtudes r&uacute;sticas</font><a name="_ftnref27" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftn27" title="_ftnref27"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'">[27]</span></span></span></span></a><font size="3"><font face="Times New Roman">. Este nuevo patriciado chileno se daba el lujo de caminar por las orillas del Sena, cruzar por los puentes del T&aacute;mesis o admirar con sus propios ojos las ruinas del Coliseo, vanaglori&aacute;ndose de ser parte de la civilizaci&oacute;n, de Europa&hellip; y del mundo. </font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman"><p><span><font size="3"><font face="Times New Roman">De esta forma, vemos c&oacute;mo el patriciado mercantil chileno sigui&oacute; la l&oacute;gica del Mercader. Sin embargo, al igual que &eacute;ste, no se preocup&oacute; de convertir su capital dinero en medios de producci&oacute;n; simplemente acumul&oacute;, y gast&oacute;. Sin duda, durante la segunda mitad del S XIX, con la expansi&oacute;n econ&oacute;mica y territorial de nuestro pa&iacute;s, esta oligarqu&iacute;a afrancesada y de apellidos vinosos y bancosos, al decir de Huidobro, alcanz&oacute; su m&aacute;ximo apogeo. Tras tres siglos, el KMF hab&iacute;a logrado su obra. Sin embargo, no se dio lugar al paso siguiente, el cual es la invertir el capital en industrializaci&oacute;n, y as&iacute;, tras el esplendor de los palacios Cousi&ntilde;o, Riesco, etc., se escond&iacute;a una cara menos amable, pero no menos importante: la de los rotos sin Dios ni Ley de las chimbas, la del inquilino, la del minero, la de aquellos que sustentaba esten orden econ&oacute;mico que permit&iacute;a los viajes a Par&iacute;s de los Subercaseaux&hellip; y que tambi&eacute;n podr&iacute;an terminar socavando este orden...</font></font></span></p></font></font></span><span><font size="3"><font face="Times New Roman"><p>&nbsp;</p></font></font></span>&nbsp; <div><br clear="all" /><font size="3" face="Times New Roman"><hr SIZE="1" width="33%" align="left" /></font><div><a name="_ftn1" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref1" title="_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[1]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> Salazar, Gabriel, <i>Historia de la acumulaci&oacute;n capitalista en Chile, </i>p. 33</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn2" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref2" title="_ftn2"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[2]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&iacute;bid, </i>p. 33</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn3" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref3" title="_ftn3"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[3]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&iacute;bid, </i>p. 34</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn4" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref4" title="_ftn4"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[4]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&iacute;dem</i>. Lo destacado en cursiva es por cuenta personal, ya que consider&eacute; de suma relevancia dicho p&aacute;rrafo para el desarrollo posterior de este trabajo.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn5" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref5" title="_ftn5"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[5]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&Iacute;bid, </i>p. 36.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn6" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref6" title="_ftn6"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[6]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&Iacute;dem</i>.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn7" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref7" title="_ftn7"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[7]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> Villalobos, Sergio, <i>Origen y ascenso de la burgues&iacute;a chilena, </i>p. 17.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn8" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref8" title="_ftn8"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[8]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&Iacute;bid, </i>p. 21.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn9" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref9" title="_ftn9"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[9]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> Salazar, Gabriel, <i>op. cit, </i>p. 37.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn10" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref10" title="_ftn10"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[10]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&Iacute;bid, </i>p. 40.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn11" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref11" title="_ftn11"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[11]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&Iacute;bid, </i>p. 41.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn12" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref12" title="_ftn12"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[12]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> Villalobos, Sergio, <i>op. cit, </i>p. 36..</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn13" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref13" title="_ftn13"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[13]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"><em>&nbsp;&Iacute;bid</em>, p. 69</span><span>&nbsp;</span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn14" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref14" title="_ftn14"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[14]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&iacute;dem</i></span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn15" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref15" title="_ftn15"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[15]</span></span></span></span></span></a><span lang="ES-CL"><font size="2"><font face="Times New Roman"> Nun, Jos&eacute;, <i>Democracia, &iquest;gobierno del pueblo o gobierno de los pol&iacute;ticos?, </i>p. 87. </font></font></span></div><span lang="ES-CL"></span><div><a name="_ftn16" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref16" title="_ftn16"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[16]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> Villalobos, Sergio, <i>op. cit, </i>p. 37..</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn17" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref17" title="_ftn17"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[17]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> Salazar, Gabriel, <i>op. cit, </i>p. 72.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn18" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref18" title="_ftn18"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[18]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&Iacute;bid, </i>p. 78.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn19" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref19" title="_ftn19"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[19]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&iacute;bid, </i>p. 79.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn20" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref20" title="_ftn20"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[20]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&Iacute;bid,</i> p. 73..</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn21" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref21" title="_ftn21"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[21]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> Villalobos, Sergio, <i>op. cit, </i>p. 107.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn22" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref22" title="_ftn22"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[22]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> Cavieres, Eduardo, <i>Comercio chileno y comerciantes ingleses 1820-1880, </i>p. 153.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn23" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref23" title="_ftn23"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[23]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&iacute;bid, </i>p. 147.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn24" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref24" title="_ftn24"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[24]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&iacute;bid, </i>p. 151. Es interesante tambi&eacute;n revisar el trabajo de Bengoa, Jos&eacute;,<span>&nbsp; </span><i>Una hacienda a fines de siglo: las Casas de Quilpue, </i>hacienda perteneciente a la familia Edwards-Ross, que es uno de los casos paradigm&aacute;ticos de esta nueva elite econ&oacute;mica que desplaz&oacute; a la antigua.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn25" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref25" title="_ftn25"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[25]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> Villalobos, Sergio, <i>op. cit.,, </i>p. 89.</span><span> </span></font></font></div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><div><a name="_ftn26" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref26" title="_ftn26"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[26]</span></span></span></span></span></a><font size="2"><font face="Times New Roman"><span lang="ES-CL"> <i>&iacute;bid, </i>p. 107.</span><span> </span></font></font></div><div><font size="2"><font face="Times New Roman"><span></span></font></font><a name="_ftn27" href="http://amarostica.bligoo.com/new/#_ftnref27" title="_ftn27"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-CL"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'" lang="ES-CL">[27]</span></span></span></span></span></a><span lang="ES-CL"><font size="2" face="Times New Roman"> <i>&iacute;bid, </i>p. 110.</font></span><span> </span></div></div>]]></description>
</item>
</channel>
</rss>
