Hace algunos meses atrás, en la clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana, celebrada en nuestro país, fuimos testigos de una situación que ha dado pie para toda clase de bromas, videos en youtube, ringtones, etc., que fue el famoso "¡por qué no te callaz!" (uso la "Z" al final para recalcar el acento españolísimo) que el monarca de España- aún denominada "Madre Patria" por todos aquellos acomplejados edípicamente con respecto a la Patria-, Juan Carlos I, le dedicó al presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez. Esto se debió a que Hugo Chávez, en su intervención, acusó al ex primer ministro de España, José María Aznar (perteneciente al Partido Popular, algo así como la UDI de Chile, tanto por su postura política como por sus nexos con dictaduras) de fascista, a causa de algunos comentarios vertidos por este último, enrostrándoselo al "Puma" Zapatero (se llama José Luis Rodríguez Zapatero), el actual primer ministro. Más allá de si era el momento adecuado para que Chávez hiciera sus descargos, creo que la prepotente actitud del Rey- quién, posteriormente, mientras que el presidente de Nicaragua Daniel Ortega exponía y su exposición contenía expresiones e ideas "políticamente incorrectas", se retiró intespestivamente de la sala, tuviendo que nuestra presidenta Verónica Michelle Bachelet ir a "rogarle" que volviera- denota que, a pesar de los exactos 515 años que han pasado desde que Colón llegó a la isla de Guanahaní, la mentalidad "madrepatresca" nada ha cambiado.
Hace algunos días llegó a mis manos un hermoso texto llamado El Cautiverio Feliz, escrito en el siglo XVI por Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán, un criollo colonial que, siendo tomado prisionero por los mapuches en la Guerra de Arauco, describe en el texto cómo este bárbaro pueblo respetaba lo que ahora llamaríamos "DDHH" de los prisioneros españoles, especialmente si eran mujeres y niños (aunque a veces ejecutaban a los soldados, hay que decirlo), al contrario de los vejámenes a los que sometían a los mapuches prisioneros de guerra los civilizados conquistadores españoles, sin importar género ni edad. Por supuesto este libro causó polémica en la época, siendo censurado, y este señor, que tenía encomiendas, perdió gran parte de sus beneficios y sus honores ganados en la guerra. Incluso murió en el Virreynato del Perú.
Podemos encontrar un paralelo. Sin duda que a Núñez le deben haber dicho algo muy parecido al "por qué no te callaz" cuando se entrevistó con las autoridades civiles y militares coloniales (en otras palabras, los agentes del rey en esta sureña Capitanía General) para interceder a favor del trato hacia los prisioneros mapuches. Vale decir que nada cambió. Ahora, un Monarca entronizado por un dictador que deja chico a nuestro querido "Tata" (QEPDDHH) se dió el lujo de demostrar su prepotencia e imperialismo mental ante dos gobernantes de países latinoamericanos- ex colonias de sus antecesores- que, independiente del acuerdo o desacuerdo que se tenga de sus tendencias políticas, llegaron al poder de forma democrática. Lo único que deseo es que el paralelismo llegue sólo hasta este punto. No vaya a ocurrirles lo mismo a nuestros gobernantes que a Núñez de Pineda y Bascuñán. No vaya ser que después no sólo sea el Rey el que nos haga callar, sino también las múltiples trasnacionales tanto españolas como de otros países, cuando por favorecer los intereses nacionales les afecten sus intereses particulares.
Ojalá algún día a todos estos "¡Por qué no te callaz" podríamos responderle tal como lo haría una banda sanmiguelina: "¡Por qué no se van, no se van del país!"
¡Y Olé!
P.S.: El Cautiverio Feliz no es un libro que se enseñe en los colegios de nuestro país. Si algún profesor de historia llegase a leer esto, sería bueno dárselos de lectura a sus alumnos. Hago un llamado solemne a no quedarse en Walterio Millar o Francisco Frías Valenzuela. Que la manoseadísima "Libertad de Enseñanza" esta vez sirva para aportar algo.



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