A partir del siglo XIII D.C. comenzó la expansión del capital comercial europeo por el resto del mundo, alcanzando su apogeo entre los siglos XVI y XVIII, para iniciar un movimiento de repliegue desde que el capital industrial, a mediados del S XIX, logró subordinar las viejas estructuras mercantiles[1]. Esta expansión comercial lleva consigo una expansión de la influencia territorial del mundo europeo sobre el resto del orbe. Primero, a través de las expediciones marítimas que dieron a conocer a los europeos horizontes nunca antes vistos; acto seguido, vino el asentamiento de éstos en los nuevos lugares descubiertos.
(Leer más)

Comentarios recientes
hace 6 meses
hace 7 meses